jueves, 20 de octubre de 2016

Día 0 Presentación y CuentaCuentos (EspecialHalloween)


Hola!!!

Bienvenidos al Día 0 del especial #HalloweenBooksFD 2016

Y bueno después de que septiembre fue un mes un poco denso (y abrumador) para mí y el blog, al final debido a que muchos aman esta fecha (entre ellas yo), decidí hacer un mini especial para Halloween y Día de Muertos, que tendrá —aparte de hoy que es el día 0— 13 días donde por lógica habrá una entrada ya sea con una reseña, un booktag, un top (Polvo de Estrellas) de series y/o películas, y recomendaciones (L@s Ocho) de novelas —libros y pelis, y alguna Calaverita o relato corto —escritas por mi— (Cuenta Cuentos)... así que como verán trataré de darle un poco variación a las publicaciones para que tengan opciones de lecturas o puedan ver algo para estos días.

La idea es que a partir de hoy 20 de octubre hasta el 2 de noviembre me acompañen, comenten y compartan conmigo su pasión -amor- por estas fechas y porque no? hasta sus miedos, en verdad espero que todo lo que hago en BooksFD sea de su agrado y estén conmigo estos días.

Así que para empezar a calentar motores y solo para picar su curiosidad con este especial, al final solo iba a editar un relato que ya tengo escrito hace unos años y solo quería pulirlo un poco ya que no lo había compartido aquí (no recuerdo si en HistoriasFD está o no, pero en mi facebook lo pueden leer si gustan se llama Teléfono, pero solo tomé la linea uno y mi cabeza y manos se fueron por una historia completamente diferente (lo único igual es el nombre de mi prota), jugando entre nombres de los demás personajes es que Mariana, Viridiana y Annie terminaron saliendo en esta pequeña historia... bueno, ni tan pequeña.

Ya me dirán que les ha parecido...





Así que en este Día 0 tenemos a:


Visitante

By Felin



Leevan desde pequeña fue una niña demasiado consentida, caprichosa y voluntariosa. Sus padres siempre se desvivieron a cumplir cada deseo de ella —incluso aquellos que aún no tenían voz. El haber perdido dos embarazos y un pequeño de tan solo 2 años —debido a una enfermedad congénita en la sangre—, decidieron que era más doloroso seguir intentándolo y se dedicaron al 100% a ella, esa pequeña niña que era la luz de sus días, pero cuando se dieron cuenta que habían creado un pequeño demonio que no podían controlar ya, era demasiado tarde y ellos estaban bajo —como ellos mismo lo decían— el hechizo de ese ángel con ojos color aceituna —que dependiendo del humor que tuviera tenía diferentes tonalidades que iban desde un dorado casi gris a un verde intenso casi como la esmeralda, o un castaño con visos oscuros que le daban una mirada penetrante. Sí, ellos habían echado a perder a ese pequeño ángel que con solo hacer un gesto o dar una mirada obtenía absolutamente todo lo que deseaba.

Ahora ella tiene quince años, a punto de cumplir el 2 de noviembre sus dieciséis y como era lógico toda la casa —y sus habitantes— estaban enfocados en la planeación para el festejo, han pasado casi cinco meses y el cansancio acumulado se notaba ya en los rostros de sus padres y los empleados del hogar —y algunos de la oficina de ambos padres— pero el tiempo ya está encima de ellos y no pueden —ni deben— tomar un descanso si es que una vez más desean demostrarle a Leevan que ella es el centro de sus vidas.

Su comportamiento elitista en su colegio estaba fuera de control y el bullying que hacía a los menos favorecidos  —los becados— poco es decir que era más marcado. Y su víctima favorita, una chica de su curso que desde hace días no ha acudido al colegio —la cual por supuesto es becada y vive con sus abuelos que al tener ciertos rasgos indígenas eran mal vistos y los más grandes para asustar a los pequeños contaban historias donde las palabras: brujos, mano peluda, fantasmas y hasta duendes, y algunas barbaridades más estaban presente debido a que ella, Mariana, cargaba a todas partes una muñeca artesanal con un vestido blanco, que era de su madre fallecida o eso era lo que contaban en algunas de sus historias, las cuales decían en pocas palabras que sus abuelos habían atrapado el alma de su hija ahí y su nieta a todas partes andaba así con su madre. Al no estar ella, las burlas de Leevan y sus amigas estaban en todas partes sin importar nada ni nadie.

Estas últimas semanas, todo fue pasando sin novedades —a excepción de la ausencia de esa chica en el colegio. Todo en casa de Leevan iba según lo planeado, hasta la noche anterior a la gran fiesta.

Llovió en la ciudad por horas, con tal fuerza y cantidad que era lógico que hubo inundaciones y se fuera la energía eléctrica en la mayoría de la ciudad… eso pasaba en todas partes, menos en la zona residencial donde sería la fiesta, faltaban casi 20 hrs y los habitantes en el num 28 solo corrían para proteger el jardín, la piscina y algunas cosas que ya tenían preparadas en el lugar.

Leevan estaba sonriendo mientras observaba correr a esas pequeñas hormiguitas cargando sillas, mesas y más cosas fuera de su ventana hasta que se fue la luz y todo quedó en una negrura que ella nunca había visto.

No era de las personas que creen en los cuentos, ni en las supersticiones, pero cuando escuchó fuera de su habitación como un gruñido y que algo como una lámpara cerca de ella se cayó al piso despedazándose en pequeños fragmentos, dio un pequeño respingo conteniendo la respiración —y un chillido—, mientras se acercaba lentamente a la puerta de su habitación.

—¡¿Hola?! —pregunta en un susurro poco audible y ve que la perilla comienza a moverse por una fracción de segundo deteniéndose al tiempo que la puerta tiembla un poco.

—¿Me invitas a entrar? —una voz que era más como un lamento de un animal herido, ligeramente ronco le habla.

—¡Esto no es nada gracioso! —trata de decir lo más tranquila que puede pero su voz la traiciona saliendo temblorosa al igual que sus manos que a tientas buscan sobre el escritorio su móvil.

La puerta tiembla nuevamente y escucha como arañazos detrás de ella.

«Son mis nervios» repite mentalmente y la puerta vuelva a temblar casi al tiempo que un pájaro —quizá una paloma— se estrella contra su ventana causando un gran sonido.

—Pero, ¿qué demonios? —dice sorprendida, por la hora y la lluvia no es normal que estuviera en ave volando alrededor de su casa—, esto no es gracioso —dijo con más seguridad—, mi padre…

—¡Buuuu! —grita Annie al tiempo que abre la puerta de golpe soltando una carcajada al segundo siguiente, pero al ver la cara de su amiga (no sabe si está asustada o está molesta), decide callarse inmediatamente— Te dije Viry, que esto no le agradaría nada y…

—¡Son unas idiotas Annie y Viridiana! —les grita al tiempo que les lanza un libro que tenía en la mano ya que fue lo único que encontró en el escritorio.

—No te enojes Leevan, nosotros no tenemos la culpa que el fantasma de la pequeña Mariana, ande suelto hoy en su día… por si no recuerdas, como cada año venimos a la pijamada antes de tu cumple para contar historias y…

—Es cierto… solo que entre la lluvia y… —dice aun temblando pero tratando de disimular— es que escuché algunas cosas extrañas y…

—¿Así que ahora vas a resultar que si crees en todo eso? —Viry le dice cuando salta a  la cama y le lanza un cojín tratando de calcular donde está Leevan debido a la poca luz que hay en la habitación y que todavía no se acostumbra a la oscuridad, pero en lugar de dar en el blanco parece que golpeó el librero y varias cosas cayeron en el suelo.

De nuevo se escucha un golpe fuerte en la ventana, estrellando el cristal y dejando una marca de sangre a la mitad de este, que pudieron ver debido que el cielo se iluminó en ese instante por un rayo que rompió el cielo.

—Les dije que estaban pasando cosas extrañas… supongo que es a causa de esta lluvia.

—Eso no es normal, pero ¿qué ha sido? —Annie está junto a la ventana y en alfeizar alcanza a ver a dos palomas negras muertas ahí.

—No sé si debemos… —Viridiana dice con la voz nerviosa.

—¿Ahora, la cobarde eres tú? —Leevan dice con una risa nerviosa ocultando su propio miedo.

—Hay que ir a buscar algunas lámparas o velas si es que queremos…

Pero como si esas hubieran sido las palabras magias la luz regresó en ese momento y dejó de llover. Por lo cual su pre-fiesta la pudieron realizar sin ningún inconveniente. Annie y Viry bajaron rápidamente a la cocina para tomar algunos bocadillos que ya estaban preparados para la ocasión —gracias a la madre de Leevan— y unas botellas de vino, la noche sería larga y Leevan aprovechó para arreglarse un poco, odiaba verse mal y aunque solo estuvieran sus amigas debía verse perfecta, como lo era ella y su vida.

La noche era hermosa, llena de estrellas y una espectacular luna que tenía un halo de luz naranja, era el escenario perfecto para una noche de chicas e historias de miedo, y no fue hasta cerca de las 5 am que las historias, la bebida, los bocadillos se acabaron y las tres chicas se quedaron dormidas en el suelo lleno de mantas y cojines.

Fue una noche perfecta y el silencio de la casa, los sonidos propios del exterior y alguno extraño —como rasguños, cosas arrastrándose y cosas cayéndose y rompiéndose, algo que suponían era debido a que los empleados seguían trabajando para terminar de preparar las cosas para el día siguiente— pero todo eso les ayudo a que las historias que se iban contado tuvieran ese aire de misterio y magia y tener una noche llena de gritos ahogados entre la manos y carcajadas a todo pulmón de las tres.

La fiesta del día siguiente fue lo que todo mundo esperaba y más, —menos Leevan que siempre queda inconforme—, sería de esas fiestas que todo mundo hablaría y recordaría por mucho tiempo, sobre todo porque ¿quién puede presumir que estuvo en un concierto privado para 300 personas de Marroon 5 o que habían recibido un dije de platino y pequeños diamantes —un recuerdo que recibieron todos los invitados— o que el mismísimo Gordon Ramsay estuvo a cargo del menú?

Pero Leevan no pudo disfrutarlo como en otras ocasiones. En todo momento sintió que alguien la observaba de lejos poniéndole la piel de gallina, sintiendo ese escalofrío que le recorre la columna vertebral o que en algunas ocasiones sentía como si alguien completamente helado le tomara la mano o alguien le susurrara palabras incomprensibles al oído. Y no solo esto le sucedió a ella, Viry y Annie sintieron exactamente lo mismo.

Aunque trataron de ignorarlo, una semana después seguían teniendo esa sensación de que no estaban solas en ningún momento, pero el día que Mariana regresó al colegio —una semana más tarde—, cada una de las chicas todas nerviosas —y enojadas— creían que las bromas que les estaban haciendo se habían pasado un poco ya que cuando despertaron estaban abrazadas a una muñeca artesanal que se parecían a ellas, y usaban un vestido blanco… eran muy parecidas a la muñeca que Mariana traía con ella siempre. Cuando las tres chicas lo hablaron por  WhatsApp decidieron llevarlas al colegio y ver las reacciones de sus compañeros y ver quién era el responsable, pero al ver a Mariana tan diferente (físicamente, incluso se veía con más seguridad) y con una sonrisa pintada en los labios cuando las vio, ellas sin dudar fueron para enfrentarla y reclamarle lo que estaba haciendo con ellas.

Leevan, Viry y Annie se veían demacradas, como si la chispa de la vida se les escapara a cada segundo. Mariana les dijo que no sabía de qué estaban hablando, que había ido al pueblo porque su abuela había enfermado y fallecido, casi al mismo tiempo que ella había enfermado gravemente, que había regresado el día anterior solo para poder presentar algunos exámenes y poder terminar el bachillerato.

—¿Y tú muñeca? —no se quiso quedar con la duda Annie, al ver que no la llevaba como siempre.

—Se le llevó mi abuela —dijo Mariana mientras un brillo extraño iluminaba su mirada. Y da media vuelta para dirigirse a la oficina de su asesor.

—No le creo nada de lo… —Viry le susurraba a sus amigas cuando Mariana se detuvo a mitad del pasillo y voltea a verlas.

—Extrañaré a mi abuela… a mi madre, pero antes de irse me dio el mejor regalo del mundo —voltea para continuar su camino— en realidad, fueron tres regalos, lo que me recuerda —señala con la mano detrás de ella— deberían tener más cuidado con ellas, no querrán que les pase nada.

Los meses siguientes todo cambió en el colegio.

Leevan, Viridiana y Annie, dejaron de molestar a sus compañeros, se veían demacradas y sin ánimo de hacer alguna cosa. Todos en realidad fuera de ellas, eran felices. Cuando se graduaron dejaron de verse poco a poco hasta que perdieron contacto.

Mariana se graduó en letras unos años después, y un día se enteró que Viridiana hace un par de años se fue de vacaciones a Haití y jamás regresó. Annie había caído en las drogas, abandonó la universidad y había intentado suicidarse —cosa que no consiguió— y desde hace un año, su rommie en la casa de reposo —por no decir hospital psiquiátrico— es Leevan que empezó a perder la razón ya que veía cosas extrañas en su casa o cualquier lugar a todas horas y cuando les dijo a sus padres que ya no quería que dejaran pasar a su amiguita todos los días porque estaba cansada de jugar a las muñecas todas las noches, sin más remedio la ingresaron ahí y han pasado casi 4 años, ella no ha mejorado nada y ahora ese su hogar, donde ya nadie le cumple sus caprichos.

Mariana se mudó hace un par de años, se ha enamorado y está en planes de boda. Han pasado ya diez años desde que «regaló» tres muñecas, normalmente el efecto dura más tiempo, quien la viera no creería que está por cumplir 400 años aunque se vea de 25, pero el bebé consume mucha vida y eso que solo tiene 3 meses de embarazo, necesita más almas que le den vida y juventud, calcula que necesitará unas 5 almas más, para que pueda vivir y convertirse en una anciana como su madre —esa que todo mundo creyó que era su abuela— y ese será el momento en que encerrará su alma en una muñeca que le dará a su hija, esperando que la muerte por fin la alcance. Esto su familia lo ha hecho por generaciones y ella no romperá la tradición, además cree que ya ha vivido muchas vidas y quiere alcanzar a su madre, porque la extraña mucho… además se ha cansado ya de jugar a las muñecas con Leevan, Viridiana y Annie.






Muy loco mi relato???

Muy malo??? (espero que no)

No soy profesional ni aspiro hacerlo, simplemente es otra de mis pasiones escribir historias cortas y dejar que ellos (mis personajes) me cuenten su historia un mundo que quizá conozca (o no) pero es donde viven ellos… espero que lo hayan disfrutado y con este día 0 comienza el #HalloweenBooksFD y mañana comenzamos con un top de pelis y series, ojala se animen a estar conmigo estos días.


Un beso!!!




Por cierto, se me olvidaba, les recuerdo que después de algunas cosas (y que se atrasó un poco), está ya listo el primer sorteo del blog en el cual les quiero dar las gracias por acompañarme en estos 3 primeros años de BooksFD (antes Felin Dreams)… así que espero verlos también por ahí.







1 comentario:

  1. Jajaja me enviaste a Haití y seguro morí de forma trágica!! malvada con lo que me dan cosa las muñecas. Es interesante lo de las muñecas y ya los diálogos están más medidos y cortos. Ha sido divertido leerlo tenía curiosidad por lo que nos contaste. Esa Mariana haciendo de las suyas D:
    Saludos!

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